

Compartiendo la sala más amplia del Munt, pudo apreciarse la virtuosidad y colorido de las paletas contemporáneas de
Felicitas Novillo y
Evangelina Tita Aybar, en las que momentos cotidianos o recuerdos quedaron plasmados como vívidas imágenes cargadas de sentido.


En otro sector la videoinstalación de
Alina Waizinger invitaba al espectador a elegir alguno de sus videos caseros expuestos en formato DVD usando el control remoto, de la mano de una conocida balada de
Elvis Prestley.
Además, en el espacio central de la sala estaban dispuestos distintos objetos artísticos a modo de feria sobre dos vitrinas, entre ellos la pequeña edición de un hermoso y delicado libro de
Paula Scarso, singulares y atrevidos brazaletes de
Silvita Sosa, una serie de populares pines y pequeñas esculturas de
Elena Ferro, divertidas y lúdicas prendas de
Valentina Díaz, destacadas fotografías e imanes de
Ainhoa Cormenzana, unos prendedores con toques glam de
Emilia Krapovickas, una preciosa escultura de
Luciana Guiot y las rústicas piezas artesanales en plata y bronce de
Viviana Mardone.
